San Francisco, enero de 2026 – OpenAI, el gigante detrás de ChatGPT, se encuentra en un momento crítico de su historia. A pesar de haber alcanzado unos ingresos anualizados récord de 20.000 millones de dólares en 2025, la compañía liderada por Sam Altman enfrenta una «hemorragia» financiera que pone en duda la sostenibilidad a largo plazo del modelo de inteligencia artificial generativa.
Un crecimiento impulsado por el gasto
Según recientes informes financieros filtrados, OpenAI proyecta pérdidas de aproximadamente 14.000 millones de dólares para este 2026. Esta cifra triplica las pérdidas registradas en 2024 y subraya una paradoja inquietante: a medida que la plataforma suma usuarios y capacidad, los costes operativos crecen a un ritmo aún más acelerado que las ganancias.
El principal responsable de este déficit es el coste de inferencia. Mantener modelos de última generación, como el generador de vídeo Sora, supone un gasto estimado de 15 millones de dólares diarios. A esto se suma la inversión masiva en infraestructura de computación, que alcanzó los 1.9 gigavatios en 2025, una demanda energética comparable a la de millones de hogares.
¿Hacia una crisis de liquidez?
Expertos del sector advierten que 2026 será un año de «todo o nada». La empresa tiene compromisos de pago acumulados con proveedores como NVIDIA y Microsoft que superan los 20.000 millones de dólares con vencimiento inmediato. Aunque OpenAI cerró 2025 con una valoración de 830.000 millones de dólares tras una ronda de financiación liderada por SoftBank, analistas sugieren que la compañía podría quedarse sin efectivo para mediados de 2027 si no logra un giro radical hacia la rentabilidad.
Cifras clave del balance:
- Ingresos 2025: +$20.000 millones (crecimiento del 233%).
- Pérdida proyectada 2026: -$14.000 millones.
- Coste de infraestructura: $1.9 GW de capacidad operativa.